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sábado, 11 de noviembre de 2017

"PUTO" EL QUE LO LEA

Por Erik Quintanar / @ErikQuintanar

El tema con el grito de "puto" de los mexicanos en los estadios de fútbol es que esa palabra es, de hecho, polisémica, esto es, tiene diversos significados.

1. Sí significa "homosexual" despectivamente.
2. Sí se usa para insultar, atribuyendo tendencias o gestos homosexuales al insultado, aunque no sea homosexual, en donde ser homosexual se considera algo malo, malo por lo menos para el que es y dice ser originalmente heterosexual; es decir, es homofóbica [si nos apegamos a la interpretación corriente feminista que juzga de misógino, discriminador, machista y supremacista, y por ende indefectiblemente malo, el rechazo masculino de todo rasgo femenino en los varones; aunque no desde una interpretación en donde ser femenino se considere no deseable para un varón como tampoco ser masculina para una mujer, sin presuponer que por ese solo hecho alguno sea superior]
3. Sí significa "cobarde", en donde la cobardía se considera una característica femenina o no masculina y, por extensión, propia de homosexuales, a los que se les concibe como "afeminados". Es decir, en este significado es misógina y machista supremacista.
4. Pero también significa "miserable" o “ruin”, como sinónimo de otros de los significados de "cobarde", en donde ya no tiene relación directa con la homosexualidad ni la feminidad en sí.
5. Y por último, sí se usa para molestar como sinónimo de "ojete", "culero" y otras palabras similares, en una forma de molestar que no siempre es de enemistad, sino que muchas veces es familiar o amistosa, sobre todo entre varones. A esta forma de molestar en México se le llama “carrilla”, y es un juego.

Es interesante notar que palabras como "ojete" ("agujero") y "culero" (de "culo") podrían también tener un origen misógino en torno a la feminidad al referirse dichos vocablos a la anatomía sexual femenina, pero ya no para referirse a las preferencias sexuales o maneras del implicado, sino a la falta de valores como el honor que tradicionalmente se fomentan en el varón y han solido considerarse ausentes o escasos en la mujer. Es decir, originariamente es probable que sean palabras discriminadoras y misóginas según los cánones morales actuales [aunque en la cosmovisión popular de su posible entorno de surgimiento fueran quizá meramente descriptivas, al no pretender prescribir ni juzgar la conducta de la mujer sino solo describirla; de la mujer no se esperaba que fuera honorable, sino decente, aquella sería una exigencia para el varón, por lo cuál la falta de honorabilidad en ellas no se criticaba sino que se consideraba normal, no así la decencia; y todo ello muy probablemente debido al entorno de desenvolvimiento habitual de cada sexo, en ellas el privado y en ellos el público, por lo que la honorabilidad para ellos se vuelve indispensable para el éxito de las relaciones sociales y la decencia indispensable para la estabilidad del hogar]

Sin embargo, independientemente de su origen etimológico, son vocablos que han evolucionado y tienen usos diversos en el folclor y la idiosincrasia mexicana, estando tan normalizado su uso que los utilizan en la misma medida mujeres y homosexuales, quedando el origen etimológico como una mera reminiscencia para estudiosos.

Si la FIFA pretende intervenir e interferir en la lengua de un pueblo por el origen etimológico "discriminador" de sus vocablos quizá debería también prohibir “mujer” (etimológicamente derivado del latín ‘mulier’, aguado o blando) y “fémina” (que etimológicamente significa “la que amamanta”), y con ello "feminismo", cuyos significados etimológicos son a todas luces ajenos o hasta contrarios al clima proigualdad y proequidad actuales. Pero la FIFA no es autoridad legítima para interferir en la evolución lingüística de ningún pueblo. Tiene el poder, en cuanto que es un ente privado y dueño de las reglas y el dinero, pero no tiene legitimidad racional. Ninguna autoridad de hecho tiene legitimidad para prohibir el uso de las palabras, si acaso solo prohibir su uso ofensivo cuando hay un ofendido directo que sea de hecho un quejoso. Ello no es lo que ocurre en los estadios de fútbol. Nadie le grita “puto” a un portero refiriéndose a sus preferencias sexuales o sus maneras, ni lo imaginan como alguien haciendo gestos amanerados en la portería. El uso que se le da en los estadios es más cercano a “cobarde”, “ojete”, “culero”, “miserable” o “ruin”. Si algunos miembros de la comunidad gay se sienten aludidos es tema aparte.

Y mire que lo que menos me interesa es defender a la corruptísima Federación Mexicana de Fútbol y su sobrevalorado producto estrella que es la selección profesional de fútbol varonil, aunque haya quienes piensen que solo les hago el caldo gordo; es solo que lo que es es y lo que no no. No puede haber progreso en la justicia y desarrollo de los pueblos a base de falacias, así que estas deben denunciarse en donde se las perciba para fomentar la discusión.

En vez de censurar aquellos usos lingüísticos de los que estamos convensidísimos que son detestables, lo único que legítimamente nos corresponde a cualquiera es difundir los significados de los vocablos, sus orígenes etimológicos, su evolución y comprensión regional y contextual, hacer análisis, valoración y crítica, y proponer alternativas, y ya que la comunidad misma vaya eligiendo qué vocablos usa y con qué significado.


(Las opiniones expresadas no representan necesariamente la opinión de FILYA y son responsabilidad única de los autores)

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